Fuentes de cachos – Claudio Nazoa

Mi querida, admirada y ex jefa de mi club, el Caracas Press Club, Elizabeth Fuentes, acaba de publicar un libro peligrosísimo para los hombres de verdad, verdad. Estamos hablando de algo titulado Mi marido es un cornudo, de la colección Llámalo Amor Si Quieres, de Editorial Aguilar.

El culpable de esta arma nuclear en manos de las mujeres es el también amigo Leonardo Padrón, quien, no conforme con humillarlo a uno con esa belleza de mujer que tiene, dirige la colección editorial en cuestión. ¿Cómo es posible que Leonardo se haya prestado para poner en peligro la hombría de los hombres de Venezuela y quizás del mundo?

Yo, hasta antes de leer este terrorífico libro, pensaba que sólo nosotros, los hombres de verdad, verdad, verdaíta, éramos los únicos que montábamos cachos, inclusive pensaba que todas las mujeres con las que suelo “salir”, eran las únicas casadas infieles.

Lo que pasa es que como la mayoría de mis mujeres están casadas con mis mejores amigos, me siento culpable cuando me los encuentro a ellos. Simplemente, no tengo cara para verlos de frente, sobre todo cuando con sus caritas de inocentes me dicen: -Claudio, vamos a ver cuándo vas por la casa para que saludes a mi esposa…

¡Ufff! que sensación tan horrible por sentirme tan canalla. Pero resulta que ahora, por culpa de Elizabeth Fuentes y Leonardo Padrón, me estoy enterando de que yo también podría ser un cornudo. Que la santa de mi mujer posiblemente me está montando los cuernos con alguno o algunos de mis amigos cercanos. ¡No tendría nada de raro que fuera con el mismo Leonardo! Con esto de los cachos hay que dejarse ya de hipocresías.

Los buenos y mejores cachos los montan quienes más los niegan, porque justamente, la gracia que tiene eso, es que solamente lo sepan dos.

Conozco hombres y mujeres que tienen amantes que han sobrevivido a todos los matrimonios que ellos han tenido ¿Qué nos indica esto? Que el cacho es la única institución de amor que perdurará para toda la vida. El peor error que puede cometer un hombre es dejar a su esposa y casarse con el cacho, ya que le conoce todos los embustes que utilizaba cuando estaba casado.

Hago un llamado al Gobierno nacional, a la Asamblea Nacional, a la Defensoría del Pueblo y al Tribunal Supremo de Justicia, para que tomen cartas en el asunto y prohíban tan libertino y aberrante libro, antes de que sea demasiado tarde. Así mismo, pido prisión para el editor y la escritora.

¡Aplíquenles la ley! Si esto no lo paramos ya, todos vamos a tener que andar en carros descapotados.

¿Dónde está la Conferencia Episcopal? ¿Por qué los curas, en lugar de seguir metiéndose con nuestro querido líder, no protestan esto que atenta contra la familia venezolana? La Iglesia debería excomulgar a los culpables de este horror.

No sé si lo han notado, pero todas las mujeres de Venezuela, después de la aparición del manual (porque es un manual de cachos), andan con una sonrisita sospechosa que francamente ya no se aguanta.

El libro, en tres semanas, va por no sé cuántas ediciones y está agotado en todas partes, ni siquiera los buhoneros de la autopista que recorre a Caracas de punta a punta lo tienen.

Aunque yo estoy absolutamente seguro de no ser un cornudo, sin embargo, me declaro en emergencia.

Recomiendo a todos los hombres ponerse mosca. ¡Aquí va a correr la sangre de las mujeres infieles! Y los únicos culpables van a ser Elizabeth Fuentes y Leonardo Padrón.

Fuente: Noticiero Digital

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