Cuatro días de arduo trabajo. Ese es el tiempo aproximado que toma producir semana a semana el programa Aló Presidente, que en pantalla dura en promedio cinco horas -dependiendo del ánimo del interlocutor- y que cada domingo es transmitido por la pantalla de Venezolana de Televisión.

Juan Carlos Sosa, electricista del espacio televisivo y líder del Movimiento de Trabajadores Organizados de los Medios Audiovisuales de Venezuela que representa al personal de Venezolana de Televisión (VTV), revela que son más de cien personas las que conforman el equipo de producción, un número similar al que labora, por ejemplo, para la telenovela Torrente, el programa más visto de Venezuela según las mediciones de AGB y que, a diferencia de Aló Presidente, transmite Venevisión cinco veces a la semana.

Se trata de camarógrafos, iluminadores, sonidistas, asistentes de producción, microfonistas, operadores de equipos, editores y hasta maquilladores que, según Sosa, han hecho “esfuerzos extremos” para seguir las órdenes del primer mandatario nacional por los 23 estados del país, sin importar que haya que trasladar los equipos por montañas, sabanas, desiertos, llanuras y hasta selvas.

El trabajador señala que para la edición número 312 de Aló Presidente, por ejemplo, debieron trasladarse hasta el complejo hidroeléctrico Uribante Caparo Fabricio Ojeda, en el estado Táchira, y todo el proceso dirigido por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información (Minci), a cargo de la productora Felicia Landaeta, estuvo signado por problemas en la administración del tiempo y de los recursos de VTV. El vocero insiste en que no es un caso aislado sino lo que ocurre la mayoría de las veces.

“Fuimos pautados para estar a las 9:00 am. del 16 de mayo de 2008 en el canal. Pero como no estuvieron disponibles los viáticos (Bs F. 23 para las tres comidas diarias) terminamos saliendo a la 1:30 pm. Viajamos 17 horas y llegamos a las 6:30 am. al campamento Uribante Caparo, que quedaba a 4 horas del lugar del programa y que nos alojaría por tres días”, narra Sosa.

La odisea continuaría después, pero con el montaje de los diferentes elementos necesarios para transmitir el maratónico espacio televisivo: “Descansamos apenas 3 horas y media, y a las 10:00 am. nos dirigimos al set. A las 2:30 pm. comenzamos el montaje, terminamos a las 7:30 pm. y regresamos al campamento a las 12:00 am. para cenar y dormir”.

Pero, con sueño, poca alimentación y sintiendo a sus familias lejos de ellos, el momento más difícil de sus tareas llegaría el día domingo. “Dormimos 3 horas, pues nos pidieron estar en el lugar de transmisión antes de las 7:30 am.”, dice Sosa.

Lo que él ni ninguno de sus compañeros se esperaba era que un par de horas antes de comenzar el programa en vivo, les informaran que todo había sido cancelado. “Nos dijeron que por motivos ajenos a Venezolana de Televisión ya no se realizaría la transmisión”, señala el líder sindical.

“Estábamos desayunando y nos tocó comenzar a desmontar todo el set. Debido a las malas condiciones de las carreteras y al incesante mal tiempo tardamos siete horas más en recoger todo, hasta las 4:00 pm. De ahí salimos al hotel Cacique en el estado Barinas, pasamos la noche y partimos a Caracas a las 7:00 am. Arribamos a las instalaciones de VTV a las 7:00 pm. del lunes 19 de mayo”, concluye.

Fueron 82 horas de trabajo, de las cuales 58 fueron extraordinarias y, según la contratación colectiva que rige a los empleados de VTV, cada una vale ocho veces lo que una hora regular.

Fue esto lo que desató las críticas de parte del Presidente de la República hacia el equipo técnico del la planta televisiva. “El canal es insostenible por sus costos”, dijo Hugo Chávez.

Pero los empleados aseguran que el problema no depende de ellos. “El exceso de horas no las producen los trabajadores sino la mala planificación”, afirma Sosa.

“El Minci no tiene ese régimen de horas extras, la productora tampoco porque a ella le pagan por programa. Nosotros sí y perdemos mucho tiempo, por ejemplo, en traslados, tratando de llegar a lugares distantes”, acota.

“Si hubiese una mejor administración del tiempo y de los recursos, generar horas extras no serían tan intenso. Es una cuestión de coordinación y de administración. No pueden culpar a los trabajadores”, reitera.

“La gente sigue trabajando con la misma disposición, el mismo compromiso, pero hay un malestar. Los trabajadores del canal piensan que no debió haber sido así, que el presidente está desinformado. O es que adrede se le da una información manejada con una estructura totalmente diferente. En el año 2005 Andrés Izarra decía las mismas palabras que el presidente repite ahora”, remata Sosa.

Fuente: José Antonio Azopardo/El Universal vía Venezuela Noticia

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