revista Fortuna

Imagen: revista Fortuna

Helicópteros, submarinos, productos personalizados y palacios descomunales son algunos de los gustos que se dan los miembros del club de los mega rich. Cómo es, quiénes la integran y en que invierte la nueva generación de la fortuna.

Si usted tiene un millón de dólares, no se sienta sólo: hay otros 10 millones de personas en el mundo que están en su misma situación. Si a esa suma le agrega algunos ceros, pertenecerá entonces al (aún más) exclusivo club de los mega rich, unos 1.062 magnates cuya fortuna asciende a más de mil millones de dólares (U$S 1.000.000.000).

¿Quiénes son estos nuevos ultra ricos? Empresarios que se enriquecieron en pocos años y gracias a la globalización, en mercados emergentes como China, India, América Latina, o en países productores de petróleo. De hecho, cuatro de las ocho personas más ricas del planeta son indios, y la segunda riqueza mundial está en manos del mexicano Carlos Slim. Hay también 18 brasileños y cuatro chilenos en el ranking, según la revista Fortuna .

El casamiento más fastuoso de los últimos dos siglos se realizó en la última semana de julio de 2004 en París. Sólo 1.500 personas tuvieron el privilegio de recibir las codiciadas invitaciones, que eran un álbum de 20 páginas, encuadernadas en tapas de plata cincelada, con el detalle de los seis días de ceremonias y fiestas organizados por el millonario indio Lakshmi Mittal para celebrar dignamente la boda de su hija Vanisha.

Magnate indio Lakshmi Mittal

Magnate indio Lakshmi Mittal

Para que ese acontecimiento quedara en los anales de la humanidad, el rey del acero invirtió 55 millones de euros (70 millones de dólares de la época) para alquilar los castillos de Vaux-le-Vicomte y de Versailles, el Jardín de las Tullerías -en el corazón de París- y el parque de Saint-Cloud, hizo construir la réplica de un palacio indio en cartón de utilería y durante 10 días reservó todas las suites de los tres mejores hoteles de París para alojar a sus invitados.

Desde ese momento, cuando alguien habla de Mittal no dice que es el número mundial del acero. En primer lugar recuerda el fasto de la boda de Vanisha, digno de un cuento de las Mil y una noches, o alude al lujo del palacio que se compró en Londres por u$s 165 millones, que tiene una piscina interna incrustada en piedras preciosas, una sala de fitness y un garage para 20 vehículos.

El indio Vijay Mallya

El indio Vijay Mallya

Para no ser menos, su rival Vijay Mallya -que cimentó la 43ª fortuna india al frente de la cervecera United Breweries Group- posee una colección de 260 automóviles, 14 yates que presta a sus amigos, viñedos en Francia y California, y además financia la primera escudería de su país en Fórmula 1: Force India.
Otro fanático de los vehículos es el príncipe saudita Al-Walid bin Talal bin Abdul Aziz Al Saud, que posee dos ejemplares idénticos de cada modelo de Rolls Royce, uno para él y otro para sus guardaespaldas. El único automóvil sin duplicado es el Rolls-Royce Phantom que usa en Londres.

CÓMO DISTINGUIRSE. En un mundo donde existen 1.062 personas que poseen una fortuna superior a u$s 1.000 millones y otros 10 millones de personas que tienen más de un millón de dólares, no alcanza con ser rico para distinguirse. La moda ahora es ser ultra-rico, hiper-millonario o mega-rich. Para sobresalir en ese planeta súper exclusivo, lo importante no es el volumen de la fortuna. Los mega-ricos se caracterizan por hábitos de consumo fuera de lo común, gusto de objetos faraónicos, extravagantes, únicos, exóticos o inaccesibles para la mayoría de los mortales.

El principe saudita Al-Walid bin Talal bin Abdul Aziz Al Saud

El príncipe saudita Al-Walid bin Talal bin Abdul Aziz Al Saud

“Es el reino sin complejos del éxito y del dinero”, según la definición del economista norteamericano Robert H. Frank, autor del libro Luxury Fever. Frank, que no duda en recurrir a las Escrituras para buscar definiciones: se refiere a esta época como una “nueva alianza” entre “políticos, show-business y súper-millonarios”. Hace apenas 10 años, sólo existían en el mundo 209 billonaires, es decir potentados que tenían un patrimonio superior a u$s 1.000 millones de dólares. En 2008, la tradicional lista publicada por la revista Forbes incluye 1.062 billonaires.

Ese ranking contiene algunos datos subsidiarios no desdeñables:

  • Cuatro de las ocho personalidades más ricas del planeta son indios.
  • Apenas 19 años después del derrumbe del comunismo hay 87 rusos que poseen una fortuna superior a u$s 1.000 millones.
  • La segunda fortuna mundial está radicada en América latina: Carlos Slim Helu, con u$s 60.000 millones.
  • Figuran 18 brasileños. El más acaudalado, Antonio Emirio de Moraes, ocupa la posición 77° con u$s 10.000 millones.
  • También hay cuatro chilenos: Iris Fontbona con u$s 10.000 millones, seguido de Eliodoro Matte, Sebastián Piñera y María Noseda Zambra.
El chileno Sebastian Pinera

El chileno Sebastian Pinera

En la actualidad existen tantos mega-ricos que los bancos de negocios más prestigiosos decidieron no perder más tiempo con las cuentas que tienen menos de u$s 10 millones. Pero ahora la unidad de medida que realmente cuenta es de u$s 30 millones: el mundo tiene actualmente una población de 103.320 personas que forman parte de la exclusiva categoría UHNWI (Ultra-High Net Worth Individuals, Ultra Alto Patrimonio Neto Individual), según el Informe sobre Riqueza Mundial que publican anualmente Merrill Lynch y CapGemini.

Ese riguroso estudio calcula que, a fines de 2007, la riqueza global de los grandes magnates mundiales totalizaba u$s 40,7 billones, cifra tres veces superior al PBI de Estados Unidos (u$s 13,8 billones).

Ahora, gracias a la televisión y a las revistas glamour, todo el planeta conoce los secretos del Boeing 747 que posee el príncipe saudita Al-Walid bin Talal bin Abdul Aziz Al Saud con el interior decorado en cuero por Hermès o la isla privada de 30 hectáreas que posee en el Caribe el millonario británico Richard Branson, propietario del imperio Virgin.

El mexicano Carlos Slim

El mexicano Carlos Slim

REAL ESTATE. El signo más elocuente de la exhuberancia es la propiedad. El gran récord en la materia lo tiene el jeque Hamad bin Jassem bin Jabor al-Thani, viceprimer ministro de Qatar, que pagó u$s 230 millones por un departamento de 1.800 m2 con terraza frente a Hyde Park, en el sector más exquisito de Londres. “No existe un departamento más caro en el mundo”, argumentó el arquitecto Richard Rogers.

Rogers es el creador de One Hyde Park, un suntuoso complejo para ultra-millonarios que incluirá -entre otros gadgets- paredes y vidrios blindados, un sistema de ventilación que difunde aire purificado, un spa en cada departamento, un equipo de seguridad integrado únicamente por ex comandos del cuerpo de élite SAS y hasta panic rooms. El edificio estará comunicado por túnel con un hotel de cinco estrellas, que pondrá a su disposición el room service.

El diamantero israeli Lev Leviev

El diamantero israelí Lev Leviev

La operación más importante realizada este año en la capital británica fue la venta de Palladio, una mansión de 1.579 m2 comprada el 8 de enero por el diamantero israelí Lev Leviev en u$s 70 millones. La casa está protegida por una puerta blindada y -entre otros lujos- tiene un salón de peluquería, un cine y una piscina con las paredes enchapadas en oro.

Una de las características de ese paraíso de la opulencia es que tiene el enclave donde se concentra la mayor cantidad de millonarios por metro cuadrado del mundo: Kensington Palace Garden -una larga avenida bordeada de árboles- es conocida como Billionaires’ Row. Su código postal W8 4QP es el más codiciado y el más caro del planeta: allí tienen sus mansiones el rey del acero Lakshmi Mittal, el petrolero ruso-norteamericano Len Blavatnik, Jon Hunt -fundador de la mayor agencia inmobiliaria de Gran Bretaña-, el rey Abdala de Arabia Saudita -que sólo estuvo dos veces a su palacio londinense comprado en 1978-, el príncipe Michael de Kent, el sultán de Brunei y siete residencias diplomáticas. En total, Gran Bretaña contabiliza 75.000 hiper-millonarios que poseen una fortuna u$s 586.000 millones.

Las ventas de arte impresionista y moderno realizadas a fines de junio en Londres por las dos grandes casas de remates, Christie’s y Sotheby’s, totalizaron u$s 552 millones. Uno de los mejores compradores de arte del mundo es el oligarca ruso Roman Abramovich, de 41 años, dueño del equipo londinense de Chelsea y de un patrimonio estimado en u$s 23.500 millones por la revista Forbes. Interesado en mostrar su refinamiento, participó a fines de mayo en los remates de Nueva York, donde pagó u$s 86,2 millones por un tríptico de Francis Bacon y otros u$s 34 millones por una mujer desnuda de Lucien Freud.

Abramovich, generalmente presentado como el arquetipo del nuevo super-rich, también es el hombre que posee la casa más cara del mundo: a principios de julio le firmó un cheque de 500 millones de euros (u$s 800 millones) a Lily -la viuda del ex banquero Edmond Safra- por La Leopolda, construida en 1900 por el rey Leopoldo de Bélgica. Ese gigantesco palacete de color ocre ubicado en Villefranche-sur-Mer, en la Costa Azul, tiene medio centenar de suites, varias piscinas, una sinagoga en malaquita y necesita una dotación de 25 jardineros para cuidar los 1.200 árboles de su parque.

El ruso Roman Abramovich

El ruso Roman Abramovich

La nueva moda son los helicópteros para acelerar el traslado desde el aeropuerto hasta el centro de las ciudades: consciente de esa tendencia, Eurocopter propone un modelo decorado por Hermès que cuesta apenas u$s 30 millones. El cliente más importante del mundo en ese rubro es el príncipe saudita Walid bin Talal, que hace un año firmó un cheque de u$s 300 millones cuando encargó un avión gigante Airbus A380 para reemplazar el actual Airbus A340, pero de todos modos conservará su Boeing 747 personal con el interior decorado en cuero por Hermès.

Una gran moda en este momento son los submarinos. Los modelos más solicitados son el Ocean Pearl, que puede ser utilizado como anexo de un yate de lujo, y el imponente Phoenix 1000, de u$s 56 millones, que tiene 454 m2 de superficie habitable en cuatro niveles, con varios suites para los invitados.

EXCLUSIVIDAD. Para sobresalir en esa competencia por la desmesura no alcanza con tener el último modelo Rolex o la creación más reciente de Tiffany, que puede comprar cualquier japonesa de shopping. La clave consiste en poseer objetos exclusivos y extremadamente caros. A esa categoría pertenece, por ejemplo, una petaca de Vuitton, pieza única que cuesta 368.000 dólares, o una valija especial para transportar 33 carteras de mano de colores diferentes (240.000 dólares). Uno de los relojes más solicitados el año pasado fue el famoso One Million Dollar BB, totalmente recubierto de 493 diamantes, fabricado por Hublot, que -como su nombre lo indica- cuesta un millón de dólares.

Donde la consigna es “todo y ya mismo”, la única llave que abre todas las puertas es la tarjeta American Express Centurion. Ese nombre proviene de la calidad de titanio que se usa para su fabricación. Aunque cuesta algo menos de 4.000 dólares por año, se estima que en el mundo hay menos de 10.000 personas que poseen esa tarjeta que permite realizar compras por sumas ilimitadas. La principal característica de la Centurion es que se trata de un símbolo superlativo de status.

En ese mundo sin medida, lo importante ya reside en poseer una fortuna, sino en exhibir su riqueza. Para esa nueva categoría de super-ricos, siempre está vigente la célebre frase que repetía Marilyn Monroe: “El dinero no hace la felicidad, pero es mejor llorar dentro de un Rolls Royce”.

Fuente: Perfil.com/Revista Fortuna

About these ads