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Tres asesinatos durante el velorio de dos sindicalistas también asesinados. Fuente: Correo del Caroní

Durante el 2007 un total de 676 personas perdieron la vida de forma violenta en Ciudad Guayana, más que en 2006 (607) y que en 2005 (517), lo que evidencia un preocupante crecimiento en los índices rojos.

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Fuente: Correo del Caroní.com

La ola delictiva desbordada en Ciudad Guayana desde el 2005 cobró más fuerza durante el 2007, y acabó con la vida de 676 personas. Este año quedó para la historia como uno de los más violentos vividos por los habitantes de esta urbe, desde su creación, hace casi medio siglo.

Cabe destacar que durante este año, Correo del Caroní se percató nuevamente de la incidencia que tuvo el sicariato sindical en las páginas rojas, aunque los móviles que más “sonaron” fueron los ajustes de cuentas y las guerras entre bandas.

En el 2007 también se registraron algunas de las cifras de homicidios, por mes, más altas de los cuatro años estudiados.

“Rompiendo” récord

El primer semestre del 2007 cerró con la alarmante cifra de 339 homicidios en Caroní, 48,03% más que lo reportado en el 2005 (229) y 19,78% más que en el 2006 (283).

Al igual que en los años anteriores, los sectores populares de San Félix fueron los escenarios predilectos por los delincuentes para cometer los asesinatos, ya que allí se reportaron 274 hechos, representando esto 80,82% del total registrado durante estos seis meses.

Por otra parte, la cantidad de homicidios ocurridos en Puerto Ordaz fue “mínima” en comparación con los números de San Félix. 65 personas (19,18%) fueron ultimadas en este lado de la ciudad.

Durante enero ocurrieron 53 asesinatos, en febrero 43, en marzo 55, abril reportó 57, mayo 71, la cifra más alta de los cuatro años analizados; y 60 en junio.

Cabe resaltar que 11 personas fueron abatidas en enfrentamientos con los cuerpos de seguridad de la región. La violencia en el sector construcción arrojó el saldo de seis sindicalistas asesinatos en hechos que fueron atribuidos al sicariato. El restante de los crímenes fueron atribuidos a los ajustes de cuentas y los robos fallidos.

Dos menos

Para el segundo semestre del 2007 las cifras descendieron apenas en dos homicidios, lo que no implicó un descenso considerable con relación a los números reportados durante los mismos períodos de los años anteriores. Estos 337 homicidios fueron 17,01% más que en el 2005 (288) y 4,01% más que el 2006 (324).

Por sexto semestre consecutivo, en San Félix ocurrieron la mayoría de los asesinatos. En total 259 personas perdieron sus vidas en medio de hechos delictivos, lo que significó 76,85% del total reportado durante este segundo período del 2007. En Puerto Ordaz se registró el 23,15% restante, es decir, 78 homicidios.

Durante julio ocurrieron 59 asesinatos, 57 en agosto, 61 en septiembre, 47 en noviembre y 67 en diciembre. En estos seis meses 9 sindicalistas fueron ultimados y 11 presuntos delincuentes fueron abatidos en diferentes enfrentamientos policiales. El restante de las muertes fueron atribuidas a ajustes de cuentas, en su mayoría, y a la resistencia al robo.

La sumatoria de ambos períodos del 2007 resulta en los 676 homicidios enumerados, de los cuales, 533 (78,84%) ocurrieron en San Félix, mientras que el 21,16% restante (143) en Puerto Ordaz.

Años de las masacres

El 2007 se caracterizó por la cantidad de asesinatos múltiples, en los que morían entre dos y cuatro personas, que ocurrieron en diferentes sectores de Puerto Ordaz y San Félix. Algo que también llamó la atención fue el ensañamiento con que actuaron los delincuentes contra sus víctimas.

Cabe destacar que algunas de las masacres ocurridas, 11 en total, fueron originadas por pugnas entre los sindicatos de la construcción que hacen vida en Ciudad Guayana.

Durante la investigación realizada, Correo del Caroní pudo constatar que el 2007 también estuvo marcado por la violencia sindical, aunque muchos de los casos también fueron atribuidos a los ajustes de cuentas entre delincuentes.

Uno de los hechos que más impacto causó en la colectividad guayanesa fue el asesinato de Héctor Jaramillo y Alexis García, miembros del Sindicato Unificado de los Trabajadores del estado Bolívar (Sutrabolívar).

Estos dos hombres fueron acribillados mientras iban en un Mitsubishi Lancer, color beige. El hecho ocurrió el 29 de enero, en plena avenida Guayana sentido San Félix-Puerto Ordaz, cerca de la entrada al Club Náutico.

Más de 20 proyectiles, de dos calibres diferentes, presentó el vehículo donde se desplazaban Jaramillo, García y un tercer hombre, identificado como Oscar Marcano Herrera, este sujeto era el chofer del carro al momento de ser abaleados y logró salvar su vida.

Ambos occisos trabajaban en la construcción del Centro Total de Entretenimiento (CTE) Cachamay, cuya edificación se había paralizada días antes de este doble asesinato, por conflictos entre la empresa y los obreros.

Durante el velorio

A los dos días del asesinato de Jaramillo y García, y durante el velorio de ambos, ocurrió otra acción delictiva que dejó a tres personas más fallecidas, entre ellas dos miembros de Sutrabolívar y una dama, y a otras cuatro heridas.

El 31 de enero, durante el cortejo fúnebre de los dos primeros sindicalistas asesinados, ocho sujetos, que se habían infiltrado entre la multitud, abrieron fuego contra los presentes. La calle Jamaica de Las Parcelas de El Roble, en San Félix, fue escenario de este nuevo hecho de sangre.

Las víctimas de esta nueva masacre fueron identificadas como Neomar Rodríguez y Robert Rivero, quienes pertenecían al mismo sindicato que Jaramillo y García. La tercera fallecida fue una señora de 50 años, Eloína Rodríguez, quien era amiga de uno de los difuntos.

Con respecto a este hecho fueron dos las hipótesis manejadas por los cuerpos detectivescos de Ciudad Guayana, la primera hacía referencia a las rivalidades gremiales entre los que construían el CTE Cachamay; y la otra indicaba que los sicarios habían recibido el “pitazo” de que el principal testigo del hecho estaría dándole el último adiós a sus amigos, por lo que allí tratarían de aniquilarlo.

Por estos cinco homicidios nadie resultó detenido y se convirtió en otro cangrejo engavetado por la justicia venezolana.

Masacre de la 46

Otro crimen ampliamente recordado fue el ocurrido en horas de la noche del 27 de septiembre del 2007, cuando cinco muchachos se encontraban dialogando en la vereda 29 de la UD-146, y de repente fueron abordados por dos delincuentes que se desplazaban en un carro, del cual hasta hoy se desconocen las características.

Lo que inició como una emboscada para robar a los cinco jóvenes, culminó en el asesinato de cuatro de ellos, el otro se salvó porque se hizo el muerto.

Las víctimas fatales fueron identificadas como Eduardo Antonio Hernández, de 30 años de edad; Edithson José Salazar, de 18 años; José Ángel Mundaray y Guillermo José Perdomo, ambos de 20 años.

Según el testimonio del único sobreviviente de esta masacre, los dos antisociales, a quienes señaló como miembros de la banda “Los Turquitos”, los obligaron a tenderse boca abajo en el piso, para luego darles varios tiros en la cabeza a cada uno.

Varios de los muchachos no murieron instantáneamente, sino que lo hicieron en la Emergencia del Hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo, a donde fueron trasladados por sus allegados y vecinos.

Las autoridades que investigaban el caso indicaron que la autoría de esta masacre era atribuida a la mencionada  banda, aunque también sonaron otros nombres.

Una semana después del hecho fue capturado “el Chino malo”, las pesquisas policiales indicaban que éste era uno de los asesinos de la UD-146. Cabe destacar que luego de esta captura, todo quedó en veremos.

11 secuestros en 2007

El 2007 no sólo estuvo marcado por la violencia sindical y por los ajuste de cuentas, ya que durante sus doce meses, 11 personas fueron secuestradas en diferentes partes del estado Bolívar. Entre las víctimas se encuentran ocho hombres y tres damas.

De estos plagios, solamente uno tuvo un desenlace fatal y fue el caso del comerciante de origen italiano, Mario Bartoli, quien fue secuestrado el 27 de junio y encontrado muerto una semana después, en el río Caroní, cerca del barrio Santa Rosa.

Por este crimen fueron apresados varios de los delincuentes involucrados, todos muchachos que no superaban los 25 años de edad, y una joven dama se encuentra prófuga de las autoridades.

Otros de los secuestros emblemáticos del 2007 fue el del ganadero “Paco” Muradas, cometido el 28 de abril, quien fue rescatado por los organismos de seguridad de la región, luego de estar un mes en cautiverio.

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