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Fuente: Gerardo Reyes, El Nuevo Herald
El Nuevo Herald

Allen Stanford, dueño de Stanford Bank. Imagen de archivo: El Nuevo Herald

El reciente allanamiento a las oficinas en Caracas de una institución ligada al banco estadounidense Stanford Bank en búsqueda de actividades de espionaje, podría ser parte de un intento del gobierno por replicar en Venezuela un caso similar al de los agentes venezolanos acusados en Miami, según un ex gerente del banco interrogado para la investigación.

El ex ejecutivo Gonzalo Tirado, quien mantiene una agria disputa legal con el banco, afirmó que las autoridades venezolanas están recaudando información sobre las actividades de ex funcionarios estadounidenses que participaban en una investigación en su contra para desacreditarlo, por órdenes del dueño del banco, el multimillonario texano Allen Stanford.

Según Tirado la investigación tiene en la mira a Thomas Raffanello, ex director de la DEA en Miami; Thomas Henron, jefe de seguridad de la sucursal del banco en Panamá; y el venezolano Arpad Bango, ex director de los servicios de inteligencia DISIP de Venezuela.

La orden de allanamiento del Tribunal Militar Primero de Control, sin embargo, refleja que el interés de los funcionarios de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) se relaciona con supuestas actividades conspirativas.

Se presumió, según la orden, que en las oficinas de Stanford existían “fotografías, planos, croquis, documentos u objetos de caracter secreto o reservado relacionados con la defensa nacional”.

El allanamiento se practicó el 31 de octubre a las oficinas en Caracas de Stanford Group Venezuela Asesores de Inversiones, según la orden.

Las autoridades venezolanas mantienen hermetismo sobre la investigación y los resultados del allanamiento no han sido revelados.

Al ser consultado sobre el objetivo de la pesquisa, el fiscal federal militar Ernesto Cedeño explicó en declaraciones a la prensa venezolana que se trató de un procedimiento normal por un caso antiguo de espionaje.

Brian Bertsch, un vocero del Grupo Stanford en Estados Unidos, envió a El Nuevo Herald un comunicado de prensa que fue emitido tras el allanamiento.

“Como una compañía internacional que opera en 12 países, nuestra política global es respetar y operar bajo las leyes y regulaciones de cada país”, afirma el comunicado.

El grupo financiero está dispuesto a cooperar con la investigación, agrega.

Segun otro funcionario de Stanford que pidió no ser identificado, los alegatos de espionaje de Tirado, a quien se refirió como un empleado descontento que fue despedido por problemas graves que él le había creado a la empresa, “no tienen mérito ahora como no lo tuvieron hace tres años”.

Tirado dijo que fue interrogado en calidad de testigo por investigadores del gobierno en relación con el allanamiento.

Según él, las autoridades quieren establecer si los dos ex oficiales estadounidenses fueron contratados sin autorización oficial para investigarlo a él, rastrear sus llamadas y desacreditarlo.

“El caso es exactamente igual a lo que está pasando en Miami por cuanto el gobierno de Venezuela puede indagar si estos ex funcionarios estadounidenses tenían permiso para llevar a cabo estas actividades de espionaje”, explicó.

Tirado se refería a la acusación en una corte federal de Miami contra cinco individuos imputados por actuar ilegalmente como agentes de Venezuela.

“La diferencia es que este caso [en Venezuela] no es fabricado porque mi batalla legal tiene casi tres años, y está estrictamente ligado con la necesidad de Stanford de espiarme en relación con el litigio” , agregó Tirado.

Desde el 2005, Tirado libra una batalla legal con el grupo Stanford en dos juicios civiles y uno penal que están en curso. Tirado fue denunciado por fraude tributario y estafa continuada.

A su vez, el ejecutivo demandó al banco por daños morales y tiene pendiente una reclamación laboral.

Noticia Relacionada:

27 de Abril al 03 de Mayo del 2007

Investigación del Ministerio Público revela Gonzalo Tirado recibió dinero proveniente de estafa contra fisco Venezolano y Grupo Stanford


Fuente: Lisette González, El Venezolano

Especial Caracas.- Una red, que incluyó empleados de Stanford, del Banco Venezolano de Crédito y del Seniat, desvió casi 6.000 millones de bolívares de pagos destinados originalmente a la Tesorería Nacional.

Especial. Miami. Según confirmó la investigación realizada por la Fiscalía General de la República Bolivariana de Venezuela, Gonzalo Tirado recibió dinero proveniente de la millonaria estafa de la cual fue víctima el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) y el Grupoo Stanford. La minuciosa y profunda investigación tardó más de un año, durante la cual expertos del Ministerio Público lograron descifrar los mecanismos empleados para el fraude e identificar a quienes participaron y se lucraron de ella. Cuatro personas, entre ellas Gonzalo Tirado, ex presidente de las empresas del Grupo Stanford en Venezuela, han sido citadas para ser imputadas por el delito apropiación indebida calificada en acción continuada, previsto en el artículo 466 y 468 del Código Penal vigente para la fecha en la cual acontecieron los hechos.

¿Cómo se descubre la estafa al Grupo Stanford y al Seniat?

El 15 de julio de 2005 funcionarios del Seniat se presentaron en la sede de la empresa Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión para cumplir un procedimiento rutinario de verificación del oportuno cumplimiento de los deberes formales de la compañía. La sorpresa fue mayúscula al descubrir que los montos pagados por la compañía al Seniat durante los años 2003, 2004 y 2005 no habían ingresado a la Tesorería Nacional. Como resultado de esa verificación, se inició el 7 de octubre de ese año una investigación de carácter tributario en contra de Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión, al término de la cual sólo quedó en claro que tanto el Seniat como el contribuyente (Stanford) habían sido defraudados, mediante el forjamiento de cheques y planillas de recaudación, por un monto cercano a 6.000 millones de bolívares.

El Seniat, a través de Carlos Enrique Machado, Jefe de la División de Programación, denunció el caso ante la Fiscalía General de la República, la cual, a su vez, inició otra investigación en diciembre del año 2005. En el transcurso de esa investigación han salido a relucir los nombres de varios ex empleados de confianza de Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión, del Banco Venezolano de Crédito y del Seniat como supuestos coautores en el delito de defraudación tributaria en grado de continuidad, hecho punible previsto en el Artículo 116 del Código orgánico Tributario. Se encontró que además del Seniat, los pagos que Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión realizaba al Ince y al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, también eran desviados a las cuentas bancarias de un grupo de personas, que ya ha sido plenamente identificado por la Fiscalía.

Modus Operandi

Según el expediente 33643 que reposa en el Tribunal Décimo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana, el mecanismo empleado por la supuesta red de cómplices para defraudar a los entes públicos y al contribuyente se describe de la siguiente manera:

“Primero, para pagar las obligaciones tributarias y fiscales de la compañía, se rellenaban los cheques originales de las chequeras de la compañía, con la fecha, monto y firma de Rubén Camero, a excepción del nombre del beneficiario. En segundo lugar, se sacaban copias fotostáticas de esos cheques originales que no tenían beneficiario, pero ya rellenados con su monto, fecha y firma de Rubén Camero, y en esas copias fotostáticas se ponía el nombre del beneficiario correspondiente, es decir, el ente beneficiario a que correspondía (Tesorería Nacional en el caso del Seniat, o el nombre del ente correspondiente al pago de la obligación) y así como respaldo aparecían en la contabilidad de la empresa los comprobantes de pago. En tercer lugar, en los originales de los cheques, si bien se habían puesto las fechas y montos correspondientes y firmados todos por Rubén Camero [mano derecha de Gonzalo Tirado], se ponía el nombre de personas naturales [subordinados de Camero y Tirado] como beneficiarias de los cheques, y esas personas, o los acreditaban a sus cuentas, o los cobraban en taquilla, pero lo que aparecía en la contabilidad de la empresa eran las copias fotostáticas manipuladas de los cheques que se acompañaban de las planillas originales de esos entes que se correspondían con los pagos realizados, con lo sellos y troqueles necesarios para darles veracidad…”

Esta manifestación ha llevado la investigación a dos lugares: las taquillas del Banco Venezolano de Crédito y el propio Seniat, donde se presume cerraba el círculo de la defraudación. En Banco Venezolano de Crédito supuestamente se recibían los cheques a nombre de la Tesorería Nacional y de otros entes, pero que eran cobrados frecuentemente por otras personas, y se sellaban las planillas respectivas, las cuales resultaron falsas. Y, del Seniat, se sospecha que provinieron los sellos y troqueles que le dieron a las planillas forjadas el toque de veracidad que les permitió pasar sin cuestionamientos por la lupa de los auditores.

Modus Operandi
Delito defraudación fiscal en grado de continuidad
Fuente: Expediente Fiscalía General de la República

En la denuncia de Carlos Enrique Machado, ante la Fiscalía General de la República, se afirma que las planillas falsas se obtuvieron a través de los funcionarios del Seniat, Alejandro Frías, Alcides Sánchez, Gino Peña y Martín Lugo, información que proporcionaron Rubén Camero y Carlos Jiménez en las entrevistas realizadas el 3 de noviembre de 2005, como parte de la investigación fiscal. Carlos Jiménez aparece en el primer lugar de una lista de cinco personas quienes resultaron ser los beneficiarios de los cheques que originalmente iban dirigidos a las cuentas de entes públicos. La Fiscalía tiene en su poder la relación completa de cheques y planillas, cobrados y troqueladas, en el Banco Venezolano de Crédito, en las cuales reiterativamente figura el nombre de Mónica Cortellucci como destinataria de la correspondencia girada desde Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión, mediante la cual Gonzalo Tirado autorizaba la liberación de los cheques.

La red de cómplices

¿Por qué el Seniat no se percató por tanto tiempo de un faltante tan voluminoso en su cuenta en la Tesorería Nacional? ¿Acaso no hubo verificaciones de rutina por parte del Seniat antes del 15 de julio de 2005? ¿Quién es el incauto que cree que un grupo financiero internacional, con más de 70 años de trayectoria y prestigio mundial, pretendía evadir el pago de sus obligaciones fiscales en Venezuela? ¿Es Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión C.A. el único contribuyente víctima de esta presunta red de delincuentes de cuello blanco? ¿Por qué en el momento de enterarse del fraude fiscal, el entonces presidente de la empresa Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión C.A, Gonzalo Tirado, no denunció con prontitud el caso en la fiscalía sino que dejo esa responsabilidad en manos del Seniat? Son algunas de las preguntas que los funcionarios de Ministerio Público se hicieron durante la investigación. Una de las claves para entender la complicada red que se tejió para sustraer ilegalmente el dinero de las cuentas Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión en el Banco Venezolano de Crédito fue la confianza plena de la cual gozaba uno de los principales indiciados en este caso, Rubén Camero, por parte de la alta gerencia de la compañía, encabezada por Gonzalo Tirado. Al parecer no había razones para sospechar de Camero, quien había ingresado a la empresa en 1996 como gerente de administración hasta alcanzar la posición de director de administración y finanzas.

Según consta en los documentos que reposan en la Fiscalía General de la República, Camero fue expresamente autorizado para firmar cheques y movilizar cuentas bancarias por el ex-presidente Gonzalo Tirado, a pesar de que este último no estaba facultado para delegar tal responsabilidad. Rubén Camero fue despedido, por Gonzalo Tirado, casi en el mismo instante que estalló el escándalo, sin esperar por las investigaciones policiales. En diciembre de 2005 Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión canceló al Seniat los montos que habían sido desviados, mediante una transferencia legitima de recursos desde la sede del grupo Stanford en Houston, en espera de que la Fiscalía General de la República determinara las responsabilidades administrativas y penales en este caso. Gonzalo Tirado renunció sin aclarar por qué delegó en Rubén Camero la facultad de firmar cheques que esté último utilizó para cometer la estafa, si esta función le correspondía solo a él.

El caso no cerró con el pago al Seniat ni con la renuncia de Tirado, porque a los efectos de la justicia venezolana se cometió un delito, que muchos calificarían de “cuello blanco” y en el cual la Fiscalía General de la República, en la investigación llevada adelante durante más de un año por el fiscal segundo del Ministerio Público a nivel nacional con plena competencia, Pedro Sanoja, reunió las pruebas necesarias para realizar las imputaciones pertinentes, entre ellas la relación completa de los cheques cobrados y de cómo los montos sustraídos pasaban de una a otra mano entre las cuentas bancarias de la red de cómplices. En esta investigación se comprobó que Gonzalo Tirado, jefe directo de Rubén Camero, recibió dinero proveniente de la estafa contra el grupo financiero que el mismo dirigía.

Desde el pasado 5 de febrero de este año están citados a comparecer Gonzalo Tirado Yépez, Rubén Camero García, Carlos Alfonzo Jiménez Gil, Ángel Alberto Delgado Torres para imputarlos por el delito de apropiación indebida calificada en acción continuada, previsto en el artículo 466 y 468 del Código Penal vigente para la fecha en la cual acontecieron los hechos. El 13 de febrero de 2007 compareció el imputado Rubén Camero García. El resto, aunque hay constancia de que recibieron la citación, no se ha puesto a derecho.

¿Quiénes cobraron los cheques forjados?

Como puede observarse, de la investigación que se sigue actualmente por ante la Fiscalía 53 a Nivel Nacional, a cargo de la fiscal Iris Marú Rojas, Expediente número NN-F53-017-07, constan suficientemente los diversos pagos recibidos por Gonzalo Tirado de parte de sus antiguos ex empleados. Inclusive, recibió pagos por parte Ángel Delgado, empleado de tercer o cuarto nivel en la empresa, por montos que exceden el salario anual que devengaba Delgado.

La investigación del Ministerio Público ha logrado rastrear e identificar 94 cheques forjados, correspondientes a los años 2003, 2004 y 2005, que originalmente estaban destinados a cancelar obligaciones tributarias y laborales de Stanford Group Asesores de Inversión, pero que realmente fueron cobrados por Carlos Jiménez, Víctor Delgado, Ángel Delgado, Jhoanny Esteves y José Cortéz. Estos cheques fueron librados por Rubén Camero, a quien Gonzalo Tirado había delegado su facultad de firmar, la cual como ya se mencionó anteriormente era una facultad intransferible.

¿Quién es Gonzalo Tirado y por qué fue imputado?

Gonzalo Tirado, comenzó a trabajar con el Grupo Financiero Stanford desde el año 1992 aproximadamente, como asesor de inversión en el mercado venezolano. Tirado fue un empleado sobresaliente, con lo cual ganó a través de los años, la confianza de los principales accionistas de Stanford Financial Group, en especial, la de su presidente Robert Allen Stanford, quién colocó al joven como cabeza principal del negocio en Venezuela, “líder de país”, otorgándole plena autonomía en el manejo del negocio.

Se evidencia en los estatutos de las empresas existentes para la época, Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión, C.A., Stanford Corporated Services, y Stanford Bank, S.A. Banco Comercial, que el presidente de las compañías (Gonzalo Tirado) era el responsable único del manejo de dichas empresas y que tenía, entre otras facultades la de firmar cheques y comprometer económicamente a las empresas, facultades estas exclusivas e indelegables (artículo 20 de los estatutos de la empresa modificados en el asamblea extraordinaria de accionistas registrada en fecha 20/03/2002 y consignada en fecha 10/8/2006 en la Fiscalía Segunda Nacional). A pesar de ello y en forma inconsulta, delegó, en contra de los estatutos, la firma de cheques a los ciudadanos Rubén Camero y Carlos Jiménez, responsables directos de la defraudación tributaria cometida contra el Seniat, en perjuicio del Grupo Stanford.

De acuerdo con la investigación realizada por el Ministerio Público (Anexo VI del expediente), el 15 de septiembre de 2005 Carlos Jiménez depositó en su cuenta corriente del Banco Venezolano de Crédito, la cantidad de. 287 millones 865 mil 982 bolívares que provenía de un Cheque de Gerencia (copia del cheque inserta en la pieza “a”, folio 75 del expediente) de la misma entidad bancaria, librado contra la cuenta de Stanford Group Asesores de Inversión. La cantidad de dinero indicada se encontraba destinada al pago de tributos internos de la empresa.

Un día después, el 16 de septiembre de 2005, Carlos Jiménez realizó una transferencia (Estado de cuenta inserto en el Anexo VI del expediente) de 22 millones 200 mil bolívares de su cuenta corriente del Banco Venezolano de Crédito a otra cuenta corriente en la misma entidad financiera, cuyo titular es el también imputado Ángel Alberto Delgado Torres. En el folio 223 del Anexo VI del expediente se encuentra el estado de cuenta que refleja la recepción de la transferencia de dinero.

Ese mismo día Ángel Alberto Delgado Torres emitió un cheque a favor de Gonzalo Tirado Yépez por la cantidad de 22 millones 100 mil bolívares, el cual se hizo efectivo el 19 de septiembre de 2005. El cheque en cuestión se encuentra reflejado en el folio 7 del anexo VIII del expediente.

Un año antes, el 13 de octubre de 2004, según consta en folio 62 del anexo VI del expediente, Carlos Jiménez depositó en su cuenta corriente del Banco Venezolano de Crédito la cantidad de 190 millones 059 mil 326 bolívares mediante un cheque que giraba contra la cuenta de Stanford Group Asesores de Inversión en la misma entidad bancaria (Folio 2 del anexo IV). Seguidamente, Jiménez transfirió a Tirado 30 millones de bolívares. El Ministerio Público destaca que mediante el comprobante de pago Nº 200410000293 del 13/10/2004, certificado por Stanford Group Asesores de Inversión la suma de 190 millones 059 mil 326 bolívares estaba destinada al pago del impuesto al valor agregado y el debito fiscal del mes de septiembre de 2004 (Folio 23 del anexo III).

Para el Fiscal que llevó adelante la investigación era evidente que Tirado recibió de manos de Jiménez dinero ilícitamente apropiado por éste último, el cual provenía, originalmente, de Stanford Group Asesores de Inversión y estaban destinadas al pago de los tributos internos de la empresa.

TIRADO TAMBIEN ES INVESTIGADO EN ESTADOS UNIDOS

Adicionalmente, fuentes del Banco Wachovia, que pidieron no revelar su identidad, informaron que actualmente se cursa una investigación en contra Gonzalo Tirado por el origen de los fondos en sus cuentas en los Estados Unidos. Como resultado a dicha investigación, la mayor institución financiera en el Estado de Florida ha cerrado cuentas de Tirado por problemas de cumplimiento con las disposiciones del USA Patriot Act. El USA Patriot Act es un conjunto de provisiones legales que entre otros fines persigue la lucha contra el financiamiento del terrorismo a través del lavado de dinero.

Gonzalo Tirado desmiente su participación en el fraude realizado al Grupo Stanford


En pleno ejercicio de su derecho a réplica, Gonzalo Tirado desmiente categóricamente el artículo publicitario aparecido en el Semanario El Venezolano, en su edición # 616, de fecha 27 de Abril al 03 de Mayo del 2007, titulado “Investigación del Ministerio Público revela Gonzalo Tirado recibió dinero proveniente de estafa contra fisco Venezolano y Grupo Stanford”, suscrito por la periodista Lisette González.

Tirado rechaza el artículo y no lo reconoce como un reportaje serio, pues sólo se trata de una publicidad malsana que relata en forma manipulada y distorsionada los hechos ocurridos en el año 2005, y por si fuera poco la misma fue pagada por personas inescrupulosas interesadas en perjudicarlo. “Hay grupos que buscan cambiar la verdad y así continuar la descomunal campaña de descrédito en mi contra”, expresó Tirado, agregando “hay un despliegue de recursos para difamarme y calumniarme, dispuestos a dañar mi buen nombre en el mundo financiero”. Sin embargo es del conocimiento público que han sido varios los reveses judiciales que ha recibido el caso en favor de Gonzalo Tirado.

Se detallan hechos ciertos que desmienten lo señalado en el artículo publicitario:

Gonzalo Tirado, en su calidad de Presidente de todas las empresas del Grupo Stanford en Venezuela, estaba ampliamente facultado para delegar responsabilidades sobre cualquiera de los empleados del Grupo. Sin embargo, no fue Tirado quién facultó a Camero para el manejo de las cuentas del Grupo sino la propia Casa Matriz en Houston.

Rubén Camero estaba autorizado por Stanford, desde 1996, en su carácter de Director Suplente, para movilizar cheques y cuentas. Esta autorización fue anterior al nombramiento de Gonzalo Tirado como Presidente de Stanford Group en Venezuela. Camero gozaba entonces de la confianza y la responsabilidad delegada de casa matriz, no de una persona. En función de esta delegación, los actos administrativos descritos eran de la absoluta responsabilidad de Camero y no tenían que ser avalados de forma alguna por Tirado.

Las auditorías internas de Stanford y las efectuadas por la firma de auditores externos de la Organización no detectaron indicios de los ilícitos señalados. Como se comprenderá, estos mecanismos son lo utilizados normalmente por cualquier autoridad de una Organización para verificar la transparencia de los actos administrativos de sus funcionarios.

Ante la confesión de los presuntos implicados, fue Tirado quien procedió, en salvaguarda de los intereses e imagen de la Organización, a su despido y a hacer la denuncia correspondiente al SENIAT.

Los montos desviados fueron cancelados a los Organismos competentes por decisión acordada entre Gonzalo Tirado, presidente de Stanford Group en Venezuela y Allen Stanford, Presidente y único dueño del Grupo Financiero a nivel mundial. La directiva de Stanford se negaba a efectuar tales pagos y prefería iniciar un pleito legal con las autoridades tributarias venezolanas.

Gonzalo Tirado ha brindado total apoyo a las investigaciones iniciadas por la FGR, a las cuales atendió en calidad de testigo. No ha sido imputado por la Fiscalía General de la República, como sí lo han sido Camero y los otros ex funcionarios de la organización señalados en los hechos irregulares bajo investigación. Si se le llegara a citar en carácter de imputado, comparecería con la total tranquilidad moral de quien se sabe no responsable de estos actos.

Tirado es cliente de Wachovia, prestigiosa institución financiera del sureste americano, desde el año 1992 cuando era First Union National Bank of Florida (Institución que después fue adquirida por Wachovia). Tirado sigue manteniendo excelentes relaciones con Wachovia y cuentas abiertas y a la vista del Gobierno Americano.

Tanto Tirado como sus Abogados, no descartan la posibilidad de ejercer las correspondientes acciones legales a las que haya lugar en contra de los autores materiales e intelectuales de éste nuevo ataque a su honor y reputación.

Emisiones de notas en dólares secan los bolívares en la economía


Fuente: Víctor Salmerón, El Universal

En los últimos tres días el efectivo ha comenzado a escasear en la banca. La venta de notas en dólares por parte de La Electricidad de Caracas, pagos de impuestos y la decisión del Ministerio de Finanzas de cancelarle a un grupo de proveedores en divisas ha secado la cantidad de bolívares en el sistema.

El resultado es que bancos pequeños y medianos, urgidos de liquidez, se ven forzados a tocar la puerta de las torres financieras con disponibilidades, a fin de obtener préstamos que les permitan balancear las cuentas.

La tasa interbancaria, que mide el precio al que los bancos se prestan entre sí comenzó a escalar rápidamente y el promedio, que al cierre de marzo se ubicó en 0,9% salta hasta 17,8% el 3 de abril y el nivel máximo desde 2% hasta 25%.

Tesoreros consultados explican que un problema estructural del sistema financiero es que la liquidez está concentrada en pocas manos. Banesco, Mercantil, Venezuela y Provincial controlan 43 de cada 100 bolívares depositados en la banca.

“Estas situaciones se han hecho recurrentes, la liquidez monetaria ha dejado de crecer al ritmo en que venía haciéndolo y como está concentrada es lógico que aumente la tasa interbancaria”, dice el presidente de un banco mediano que prefiere no ser mencionado.

Las estadísticas del Banco Central de Venezuela registran que la cantidad de bolívares en la economía asciende a 152,1 millardos de bolívares fuertes al 28 de marzo, una magnitud que es menor a los 152,9 millardos que había el 28 de diciembre.

Fuentes financieras explican que el Gobierno ha mantenido el gasto público, sobre todo en una coyuntura electoral, pero ha comenzado a pagarle a proveedores con dólares, circunstancia que ayuda a contener la cantidad de bolívares en la economía, objetivo importante en la estrategia para reducir la inflación.

Además, el Banco Central de Venzuela aumentó la porción de los depósitos que las torres financieras deben mantener congeladas a manera de encaje y el Ministerio de Finanzas, junto a empresas públicas como La Electricidad de Caracas, han estado vendiendo semanalmente notas en dólares a empresas que, para cancelar, retiran depósitos.

La Electricidad de Caracas comenzó a vender bonos en dólares que los compradores cancelan en bolívares, para posteriormente revenderlos y obtener divisas a un tipo de cambio distinto al oficial, de 2,15 bolívares por dólar.

La emisión es por 650 millones de dólares y es privada, es decir, no está abierta al público, solamente empresas, bancos o compradores seleccionados previamente pueden adquirir los bonos, altamente demandados en medio del control de cambio.

Unovalores, casa de bolsa que recientemente adquirió Gonzalo Tirado, actúa como agente de colocación, mientras que ABN Amro es el estructurador.

Fuentes financieras explican que las empresas seleccionadas compran los bonos a 105% de su valor y, posteriormente, están obligadas a revendérselos a ABN Amro a 62,7%, de tal forma que los dólares que obtienen por esta vía tienen un precio distinto al tipo de cambio oficial.

A su vez, señalan corredores, como ABN Amro recompra los papeles a 62,7% de su valor, puede realizar una buena ganancia, de hecho, en el mercado del exterior los papeles se están cotizando en torno a 80%.

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