La victoria del presidente venezolano, Hugo Chávez, en el referendo que elimina el límite a su reelección será empañada por un año de dolorosas medidas

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Fuente: Infobae.com

Mientras los precios del crudo colapsan en medio de la crisis económica mundial y han lisiado las finanzas del país, el líder bolivariano enfrenta una economía en desaceleración, una galopante inflación y la necesidad de recortar gasto social, columna vertebral de lo que él denominó “revolución socialista”.

El difícil panorama quizás reduzca la influencia del más abierto crítico de los Estados Unidos en América Latina, incluso luego de que se fortaleciera con el referendo del domingo que le permitirá aspirar a gobernar más allá del 2012.

“No importa de qué forma lo vea; no estoy viendo nada positivo para el futuro”, dijo Alvise Marino, analista de IDEAglobal en Nueva York. “Mientras más pase el tiempo, más vamos a ver los efectos negativos de la caída económica”, agregó.

El descenso en los precios del petróleo, que superó los 129 dólares por barril en julio, pondrá fin a cinco años de crecimiento económico. Pero pocos venezolanos sintieron el efecto hasta ahora, y se puede observar el alto consumo en comercios y el fuerte tráfico en Caracas.

Los economistas dicen que las medidas económicas a tomar son precisamente las que Chávez evitó durante años: recorte de gastos, una devaluación y una política fiscal más apretada para combatir la inflación -la más alta del continente- que cerró en un 30,9% en el 2008.

Aunque para el mandatario será más fácil tomar medidas drásticas después de las elecciones del domingo, en las que Chávez ganó con un 54,4% frente al 45,6% de rechazo, el mandatario suele criticar esas políticas como “neoliberales” y contrarias a su visión socialista.

“Los resultados del referendo en nada cambian el tsunami económico que el país enfrentará este año”, dijo un analista financiero local que pidió no ser identificado.

Pocas opciones
Las alternativas políticas para Chávez se ampliaron, pero sus alternativas económicas se ven cada vez más estrechas. El descenso de los precios del crudo representa el principal problema de Venezuela, que depende de la industria petrolera para obtener el 93% de sus divisas.

En la actual crisis global, el acceso al préstamo en los mercados será difícil y
excesivamente costoso. Una devaluación de la moneda abriría las oportunidades para la industria local, asfixiada por los controles que mantienen
sobrevaluado el bolívar en 2,15 bolívares por dólar.

Pero esto también estimularía la inflación, uno de los principales reclamos de los seguidores de Chávez. “Tendrá que manejar unos desequilibrios económicos muy fuertes, pero tendrá mayor capital político y más margen de maniobra para hacerlo”, dijo Patrick Esteruelas, de la firma Eurasia Group en Nueva York.
No obstante, el analista cree que Chávez no tomará las medidas necesarias para evitar “una crisis total en el 2010″.

En vez de la devaluación, los economistas dicen que Chávez podría restringir los dólares para la importación en protección de las reservas internacionales, que comienzan a mermar, aunque eso podría conllevar a un desabastecimiento similar al ocurrido en el 2007, que lastimó su imagen entre sus partidarios.

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