La situación de hacinamiento y falta de justicia en las cárceles de El Salvador es espantosa y degradante, dijo hoy el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que verificó la privación de libertad en este país centroamericano.
La situación de hacinamiento y falta de justicia en las cárceles de El Salvador es espantosa y degradante, dijo hoy el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que verificó la privación de libertad en este país centroamericano.
"La situación (de las cárceles salvadoreñas) es espantosa (…), son inhumanas y degradantes", dijo el presidente-relator del Grupo de Trabajo, Hadji Malick Sow, de Senegal, al presentar los resultados preliminares de la visita realizada a El Salvador desde el pasado 23 de enero hasta hoy.
Indicó que lo "peor" de los centros penales salvadoreños es que muchos internos ya han cumplido su condena "pero siguen encarcelados" debido a que "la información no se ha facilitado al centro (…), el alcaide del centro penal no tiene información de la sentencia", y quedan condenados a más años de prisión.
De acuerdo a Malick Sow, este es el caso más típico de privación arbitraria de libertad que se da en este país centroamericano.
Para solventar dicha violación recomendó que se "aumente la cantidad de jueces responsables de la vigilancia del cumplimiento de sentencias para que puedan cumplir con sus tareas de la manera más rápida posible", enfatizó.




El Gobierno de España quiere buenas relaciones con Venezuela, pero sin complacencia, ni "mirar para otro lado", dijo el senador español Dionisio García Carnero, del gobernante Partido Popular (PP), en una entrevista publicada hoy.
El primer mandatario bielorruso reconoció ilícitos en las construcciones que su país desarrolla en Venezuela. El Gobierno nacional ni siquiera ha mencionado el tema, pero los cables importados desde Europa oriental vienen advirtiendo que el propio Aleksandr Lukashenko informó hace un mes sobre infracciones en estas fronteras.
Las “auditorías sociales” de la India, que convierten a los beneficiarios de ayudas sociales en denunciantes, ofrecen un remedio poco reconocido para atajar la corrupción que afecta al empleo nacional y a los programas de subsidios alimentarios.