El Ejecutivo en respuesta a la expulsión de nuestra Cónsul en Miami cierra el centro de inscripción y votación venezolano más grande del mundo, privando de sus derechos políticos, y por ende Humanos, a miles de compatriotas.
Maltrato. Eso es lo que han recibido nuestros nacionales con derecho al voto en el exterior por parte del Estado venezolano.
Nuestros compatriotas han dejado el país por miedo o por esperanza, no por falta de amor a esta Tierra de Gracia; la mayoría han partido con lágrimas en los ojos. Incluso los que saben que su estadía fuera no será corta pero si finita: quienes están estudiando, en asignaciones laborales o en tratamiento médico. Quienes se fueron por miedo quizá sean los más afectados emocionalmente. Muchos fueron sujetos de atracos violentos o secuestros de familiares y no vieron otra salida que la partida.
La emigración existe desde que el mundo es mundo. Toda América es un continente forjado por la mezcla de nativos y "navegaos". Venezuela misma es un crisol de culturas y colores enriquecido por los inmigrantes que en el siglo XX se sumaron a quienes ya moraban aquí: No hay familia venezolana, a excepción de las indígenas que no tenga por lo menos un antepasado extranjero.
Si algún país conoce de inmigrantes somos nosotros. Entonces, ¿por qué el maltrato del Estado Venezolano a nuestros propios compatriotas que viven fuera?




