
LA CASA DONDE MATARON A PABLO ESCOBAR. Fuente. Clarín
Por 140 dólares, empresas de turismo ofrecen un recorrido de 9 horas por las calles de Medellín.
El “chance” en Colombia es un juego de azar similar a la lotería pero que por económico e informal tiene gran acogida entre los más pobres. Después de su muerte, el 2 de diciembre de 1993, Pablo Escobar Gaviria -el hombre que dominó las entrañas del narcotráfico en el mundo por más de una década-, sobornó al azar y desde el cielo decide quién gana en ese juego en las barriadas pobres de Medellín, su ciudad natal. Y sus seguidores dan fe de que lo ha hecho. Son miles los testimonios que aseguran que “el Patrón” -como lo llaman con respeto y devoción- les regala fortuna a través del chance. Por eso, a diario apuestan a los números de su tumba, a la patente del automóvil fúnebre que lo transportó, de direcciones de propiedades y hasta la fecha de nacimiento. y ganan, según el mito popular.
“El Patrón no desampara a nadie. A John Wilson, mi antecesor, lo socorrió con un chancecito de tres millones de pesos (unos 2.000 dólares). Es que don Pablo es nuestro ángel de la guarda y desde el cielo sigue cuidando de nosotros los pobres”. Lo dice Ernesto, uno de los sepultureros del cementerio Jardines de Montesacro, en donde descansa desde hace ya 15 años, el último destino del tour de un día por los lugares más representativos de la vida del narco. Este recorrido gana cada día más adeptos entre extranjeros que llegan a Medellín preguntando por todo lo relacionado con el barón de las drogas. Y, en muchos casos, también por las drogas. Ver artículo completo »
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